El Atlético de Madrid regresa de Sevilla con la satisfacción del deber cumplido. Necesitaba un punto para asegurarse por sí mismo el tercer puesto y lo consiguió. No le hubiera hecho falta, porque su perseguidor claudicó en el Bernabéu, pero los rojiblancos prefieren hacer su trabajo y no deberle favores a nadie. Misión cumplida. Se reserva la última jornada para dar al Vicente Calderón el homenaje de despedida que se merece.
El resultado es engañoso. El Betis fue mejor que el Atlético y mereció la victoria. Es evidente que el equipo sabe jugar bien al fútbol. Lo que nadie entiende es por qué no lo ha hecho durante gran parte de la temporada. Una pena. De haber mantenido una regularidad mínima estaría peleando por jugar en Europa la próxima temporada.

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